Commemorating the 2015 Day of Dignity for Victims of the Internal Armed Conflict

(Leer en español abajo)

Today, GHRC joins Guatemalans as they commemorate the Day of Dignity for Victims of the Internal Armed Conflict.

It was on this day, in 1999, that the UN Historical Clarification Commission (CEH) released it’s report, Guatemala: Memory of Silence. The report’s extensive documentation and interviews with survivors helped Guatemala – and the world – understand the magnitude of the violence, including the widespread use of torture, sexual violence, forced disappearances, systematic human rights violations against the civilian population, and acts of genocide carried out by the State against Mayan peoples in four separate regions.

Today we also salute women survivors, who, in ever greater numbers, have chosen to break the silence about the violence they suffered.

In early February, GHRC held a workshop with women survivors, now leaders in their communities in Huehuetenango, Quiche, Baja Verapaz, Escuintla, Izabal and Guatemala City. The day was the culmination of a year-long process that included two gatherings in Guatemala City and one in Bogotá with Colombian women.

Click here to view more photos from the February 2015 workshop

The women spoke resolutely about the need for justice. “Justice,” said one survivor, “is about saying what happened.” “Justice is equality, of access to education, health, land, and equality before the law.” “Justice is about being able to tell my story.” “Justice is having dignity.” “Justice is that these events never repeat.” “We are recuperating our social fabric.” “Our vengeance is being happy.”

Maria, a witness in the Ixil genocide case, spoke of her commitment to testify against Ríos Montt again. Máxima, from a community near Rabinal, shared how women in the region are gearing up take their case to court. Sandra, a survivor of the Dos Erres massacre and witness in the case, shared words of support to other women.

As part of their struggle for justice, these women are organizing in their communities, building support networks so other women are not suffering alone, and helping women to find peace through telling their stories. They are reconnecting with their spirituality. They are gaining autonomy, creating space for women to participate openly in local organizations, even on community development councils. They are beginning to heal.

Yet the Guatemalan state is not keeping pace. Sixteen years after the publication of Memory of Silence, and 19 years after the signing of the Peace Accords, Guatemalans continue to live the consequences of an unfinished transition. Key parts of the Peace Accords and the CEH’s own recommendations are unfulfilled; reparations have been slow coming, the search for the disappeared is ongoing, and the struggle for justice has been blocked time and again.

And so in 2015, the CEH’s passionate plea for reconciliation through truth-telling and justice is as relevant today as ever before. Today, we honor all those who lost their lives. And we celebrate the valiant efforts of Guatemalans across the country – and from abroad – who are speaking out, and who are dedicated to achieving justice, in all its many forms.


Conmemorando el Día de la Dignidad de las Víctimas del Conflicto Armado Interno

Hoy GHRC suma su voz a la de los guatemaltecos que conmemoran hoy el Día de la Dignidad de las Víctimas del Conflicto Armado Interno.

Fue éste mismo día en el año 1999 cuando la Comisión de la Memoria Histórica, auspiciada por la ONU emitió su informe, “Guatemala: Memoria del Silencio”. La documentación amplia y las entrevistas con los sobrevivientes ayudaron tanto a Guatemala como al mundo entero a entender la magnitud de la violencia, que incluyó el uso generalizado de la tortura, la violencia sexual, la desaparición forzada, las violaciones de los derechos humanos de la población civil y actos de genocidio, desarrollados por el Estado en contra de la población Maya en cuatro regiones del país.

Hoy saludamos a las mujeres sobrevivientes quienes, cada día más han elegido romper el silencio sobre la violencia que sufrieron.

A principios de febrero, GHRC facilitó el desarrollo de un taller con mujeres sobrevivientes, quienes ahora son líderesas en las comunidades de Huehuetenango, Quiche, Baja Verapaz, Escuintla, Izabal y la ciudad de Guatemala. El taller fue la culminación de un proceso de todo un año que incluyó dos reuniones en la ciudad de Guatemala y en Bogotá junto con mujeres colombianas.

Haz click aquí para ver fotos del taller de febrero, 2015.

Las mujeres presentes hablaron sin dudar sobre la necesidad de lograr la justicia. “La justicia”, según una sobreviviente, “se trata de hablar de los hechos.” “La justicia es la igualdad de acceso a la educación, la salud, la tierra y la igualdad frente a la ley.” “Justicia se trata de poder contar mi historia.” “Justicia es tener dignidad.” “Justicia es cuando los sucesos no se repitan.” “Estamos reconstruyendo nuestro tejido social.” “Nuestra venganza es estar feliz.”

María, una testigo en el caso de genocidio del pueblo Ixil, habló de su compromiso para dar testimonio en contra de Ríos Montt de nuevo. Máxima, quien viene de una comunidad cerca de Rabinal, mostró como las mujeres de la región se están preparando para llevar su caso a la corte. Sandra, una sobreviviente de la masacre de Dos Erres y testigo en el caso, compartió sus palabras de apoyo con las otras mujeres presentes.

Como parte de su lucha por la justicia, estas mujeres están organizando sus comunidades, construyendo redes de apoyo con otras mujeres y ayudando a que ellas encuentren paz y tranquilidad tras compartir sus historias. Están reencontrando sus raíces espirituales. Están construyendo autonomía para crear espacios en los cuales las mujeres puedan participar de manera abierta en organizaciones locales— como los Consejos Comunitarios de Desarrollo . Están empezando a sanarse.

Sin embargo, el Estado guatemalteco no está enfocado en la paz. Dieciséis años después de la publicación del Informe Memoria del Silencio y diecinueve años después de la firma de la paz, los guatemaltecos siguen viviendo las consecuencias de una transición inconclusa. Algunas partes claves de los Acuerdos de Paz siguen sin ser implementados; las reparaciones llegan de a poquito, la búsqueda de los desaparecidos continúa y la realización de la justicia ha sido obstaculizada una y otra vez.

Así que en 2015, la demanda impetuosa de la CEH para la reconciliación a través de la verdad y la justicia es hoy más relevante que nunca. Hoy, honramos a los que perdieron su vida y celebramos los esfuerzos valientes de guatemaltecos de todas partes del país y los que residen en el extranjero quienes denuncian, se levantan y se dedican a lograr la justicia en todas sus manifestaciones.

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